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Estrategia para el desarrollo de campañas en medios online

Para afrontar la planificación de campañas de marketing digital es fundamental, antes que nada, definir el éxito esperado detrás de la inversión que se va a realizar. Esto puede hacerse siguiendo un esquema que permita responder a la siguientes preguntas:

  1. ¿Qué objetivos quieren conseguirse?;
  2. ¿En qué lapso de tiempo se espera alcanzarlos?;
  3. ¿Cómo se medirá el éxito de la campaña?.

¿Cómo definir correctamente los objetivos?

El objetivo tiene que ser específico, medible, relevante y alcanzable en un período de tiempo determinado: debe ser SMART.

Si bien es claro que las metas que se definan para las campañas deben ser inherentes al negocio, es de gran ayuda apoyarse en la fórmula AIDA. AIDA se utiliza para representar – tanto por sus términos en inglés como en español – una secuencia de eventos que pueden ocurrir cuando se genera una relación entre el consumidor y un mensaje publicitario: atención, interés, deseo y acción. Al trasladar este concepto a internet se obtienen cuatro objetivos esenciales que podrían buscarse:

  1. Alcance: público objetivo efectivamente expuesto al mensaje;
  2. Engagement: interacción de los usuarios con el mensaje o con la marca;
  3. Adquisición o conversión: acción que se espera que el usuario realice;
  4. Retención: repetición, pagada o no, de las acciones centrales definidas como adquisiciones o conversiones.

Cada uno de estos objetivos debe pensarse en directa relación con el estadío de consumo en que el usuario se encuentra, ya que de esta forma será más fácil orientar y acompañar a los clientes hacia la siguiente etapa.

Teniendo en cuenta que el proceso que normalmente se sigue al momento de tomar una decisión de compra es el siguiente

Como Marcas, la presencia que deberíamos tener en cada una de esas fases tendría que servir para lograr:

Por lo tanto, y en línea con el concepto SMART, los objetivos que podrían definirse en caso podrían son:

Cuándo y en qué momento se debería llegar a los fines que se plantearon será lo que permita precisar cómo se distribuirá la inversión a lo largo del tiempo además de los límites de costos a los que pueden hacerse frente. El desafío no sólo es, en este caso, que el gasto se realice al paso ideal para maximizar la compra de medios sino que también debería retroalimentarse con análisis real una vez que se obtenga. Las decisiones podrán, así, fundamentarse sobre datos verdaderamente representativos y útiles para el negocio.

Medir el éxito de la comunicación está relacionado con que las métricas correspondan a un objetivo estratégico, aunque eso dependerá de cómo se definieron. Además de poder calcularse, tendrán que ser lo suficientemente específicas para brindar dirección y marcar el camino, realmente alcanzables, relevantes para lo que se está haciendo y encontrarse dentro de un período de tiempo razonable a ser obtenidas. En este punto es en donde entran en juego los indicadores clave de desempeño, la traducción del inglés de key performance indicators (KPIs).

 

 

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